
Después de los treinta descubrí que puedo florecer todos los días.
Comprendí que puedo ser mejor de lo que yo misma imaginé y que estoy perfectamente a tiempo para alcanzar todos mis sueños... esos sueños que tengo cuando estoy despierta, los que me obligan a levantarme cada mañana, los que me envuelven cada tarde cuando contemplo el sol ocultarse, los mismos que en la noche hacen de mi cama un mar bravío y no me dejan cerrar los ojos...
Después de los treinta descubrí que pasar la noche en vela implica encontrar la forma de reconciliarme conmigo misma, con los proyectos que tenía esa niña de cinco, siete o doce años que me mira desde el portaretrato, significa agradecer todas las bendiciones y seguir soñando... soñando con alcanzar el cielo con mis manos, con abarcar el mundo entre mis brazos... soñando que al final, mi vida habrá tenido el sentido que yo misma le habré dado...
Esa es mi única forma de conciliar el sueño... soñando!!!
Comprendí que puedo ser mejor de lo que yo misma imaginé y que estoy perfectamente a tiempo para alcanzar todos mis sueños... esos sueños que tengo cuando estoy despierta, los que me obligan a levantarme cada mañana, los que me envuelven cada tarde cuando contemplo el sol ocultarse, los mismos que en la noche hacen de mi cama un mar bravío y no me dejan cerrar los ojos...
Después de los treinta descubrí que pasar la noche en vela implica encontrar la forma de reconciliarme conmigo misma, con los proyectos que tenía esa niña de cinco, siete o doce años que me mira desde el portaretrato, significa agradecer todas las bendiciones y seguir soñando... soñando con alcanzar el cielo con mis manos, con abarcar el mundo entre mis brazos... soñando que al final, mi vida habrá tenido el sentido que yo misma le habré dado...
Esa es mi única forma de conciliar el sueño... soñando!!!


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