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Soñar y soñar

Enviado por Kata el 26/04/2008 a las 07:54 PM
Hace algún tiempo, cuando estudiaba Psicología, una de mis maestras nos habló sobre los sueños. Decía que los sueños, para algunos autores, son parte de nuestra realidad, hacen parte de lo que somos porque están construidos con el mismo material que los recuerdos.
Cada vez que analizo esta afirmación le encuentro más sentido y me parece aún más fascinante. Es cierto. Los sueños que nos alcanzan mientras dormimos son fragmentos de nuestros recuerdos y pensamientos, son el rezago de lo que ocurrió en el día, aún son rastros de días y épocas pasadas, son el reflejo de nuestros anhelos y deseos, aquello que reconocemos a viva voz y aquello que callamos atesorándolo en nuestro corazón. Los sueños unen las piezas de nuestros rompecabezas y encuentran respuestas maravillosas, soluciones a nuestras inquietudes y nuestros problemas.
Son el resultado del cerebro incansable que trabaja aún mientras el resto de nuestro cuerpo descansa, son un regalo de belleza incomparable, para ellos no hay distancias, ni límites, ni imposibles, en ellos se funde la fantasía y la realidad… nos acercan todo lo que creemos inalcanzable, nos hacen fuertes, valientes, sabios o bellos según sean sus circunstancias, nos enfrentan a lo que tememos, nos liberan de nosotros mismos y nos permiten ser lo que siempre hemos deseado…
Si. Los sueños son tan reales como los recuerdos, simplemente no existen, pero están ahí presentes en nuestras mentes, construyendo las bases de nuestra personalidad… haciendo que vayamos en una dirección determinada, tal vez la que nosotros escogimos o la que otros decidieron, tal vez solo vamos tratando de adivinar lo que está a la vuelta de la esquina, lo que ocurrirá mañana o después…
¿Por qué, entonces, nos es tan difícil correr tras ellos?, tras esos otros sueños, aquellos que nos apasionan, los que nos llegan a plena luz del día mientras vamos hacia el trabajo, los que nos asaltan en medio del tráfico, los que nos distraen de nuestras labores diarias…
¿Por qué tildamos de locos e irresponsables a quienes se atreven a seguirlos? En todas las épocas y, prácticamente, en todas las culturas los soñadores han sido vistos como dementes, recibieron poco o ningún apoyo, pero al final sus sueños se convirtieron en sorprendentes inventos o descubrimientos, gracias a ellos, hoy disfrutamos de increíbles ventajas y beneficios artísticos o tecnológicos, podemos volar como las aves o cruzar el océano en submarinos, podemos vencer dragones o bandidos que habitan en las páginas de un libro, podemos creer…
¿Acaso no todos tenemos el potencial para hacer realidad lo que soñamos? Leí en alguna parte que no se nos permite forjar un sueño a menos que también nos sean dados los recursos, las oportunidades para alcanzarlo… y estoy profundamente convencida de eso. Personalmente he soñado muchas cosas, he deseado cantar, bailar, escribir, enseñar, aprender, amar e, incluso, salvar el mundo… y, de algún modo, cada día, cada semana, de vez en cuando, me ha sido obsequiado el milagro de tocar algunos de mis sueños con la punta de los dedos… he vivido algunos que ahora son un dulce recuerdo, otros todavía parecen lejanos y aún me queda bastante por soñar y por alcanzar…
Sé que tú, tú tienes tus propios sueños: más grandes, más pequeños, diferentes de los míos… por eso te hago esta invitación: síguelos, no importa cuán distantes se vean o se sientan, es suficiente con que estén ahí, en tu mente, en tu corazón, síguelos porque ellos son lo que tú eres, lo que puedes llegar a ser, te harán crecer día a día, serás mejor en tanto buscas la forma de verlos convertidos en realidad y si tardas en llegar a tu meta, recuerda que lo más importante del viaje, lo que más se disfruta no es la llegada al destino… sino el recorrido…






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